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REF: El Blog de Gabriel J. Martin
Desayuno desnudo con mi pareja

Desayuno desnudo con mi pareja

Somos tíos. Y, de nosotros, ya se sabe lo que se dice: que somos muy visuales. Que si nos fijamos mucho en el aspecto físico y que se nos seduce por los ojos (eso dicen). Pero es que, además, no somos tíos cualesquiera, sino gais.

Nosotros, además, tenemos muy entrenada nuestra capacidad de análisis visual. Desde muy pequeñitos, cada vez que entrábamos en cualquier espacio: zoooooom…, hacíamos el escaneo de los presentes y averiguábamos su actitud (y cómo nos tratarían) casi tan sólo con mirarles. Pensábamos: “-éste es el niñato que me pegará, éste el empollón que quiere ser amigo de todo el mundo porque nadie juega con él, ésta la típica niña que sólo está interesada en gustar a los chicos…”. De un vistazo, y con muy poco margen de error, sabíamos de qué iban los demás. A eso es a lo que yo llamo “tener entrenada la capacidad de lectura del lenguaje no verbal”. Así pues, hombres y, además, hombres con esa capacidad tan entrenada, es lógico que confiemos mucho en la información no verbal que nos llega de los demás. ¿Explica esto que le demos tanta importancia al aspecto físico? Sí… no, bueno… hace falta un poco más de análisis.

El aspecto físico de un gay es…

El aspecto físico de un gay es muchísimas cosas a la vez aunque, quizá, principalmente cuatro: un mecanismo compensatorio (para algunos), un elemento identitario (para muchos), un arma de cortejo (para casi todos) y un elemento descriptivo (del que no solemos ser conscientes).

1.       Un mecanismo compensatorio: Alan Downs, en su “The Velvet Rage” nos dice (p. 20) “…we decorate the world. We decorate our lives. We decorate our bodies. And we do it all in a effort to hide our real selves from the world. […] We specialize in makeovers of all types and sizes. We’re professionals in remodeling ugly truths in high-fashion dreams.” (“…decoramos el mundo. Decoramos nuestras vidas. Decoramos nuestros cuerpos. Y lo hacemos todo esforzándonos en esconder del mundo nuestros auténticos seres […] Nos especializamos en maquillajes de todo tipo y magnitud. Somos profesionales del remodelado de verdades incómodas para convertirlas en sueños de alta gama.”). Con ello, Downs muestra que, para muchos hombres gais, el aspecto físico funciona como mecanismo compensatorio de una vergüenza que aún sigue instalada en sus corazones. Digamos que un hombre gay con mucha homofobia interiorizada, alguien que todavía no ha sido capaz de superar el sentimiento de inferioridad con el que le hicieron crecer, siente la compulsión de mostrar una fachada maravillosa al mundo mediante la cual compensar la vergüenza que aún siente de ser ese “maricón de mierda” que le gritaban en la escuela de pequeño. Esa fachada puede incluir multitud de elementos que van desde una profesión aparentemente glamurosa, una cultura apabullante, saberlo todo sobre cine sueco o un cuerpo (o cutis, o vestuario) que deslumbre.

2.       Un elemento identitario. Si no había bastante con punks, rockers, heavies, mods, hipsters y góticos, los gais, además, añadimos un puñadito de tribus más al panorama. Tribus que, mira por dónde, basan gran parte de sus señas de identidad en el aspecto físico: bears, leathers, skins, twinks, musculocas y demás. Muchos hombres gais compartimentan su modo preferente de interactuación basándose en estos esquemas tribales hasta extremos realmente exagerados (“si no tienes barba, no te hablo” ¡tócate los huevos!). Cass, en su modelo sobre el proceso de asunción de la orientación sexual La odisea del gay, habla de la etapa de “tolerancia” donde uno acepta que es gay y comienza a relacionarse con otros hombres homosexuales. Al hacerlo, uno intenta conocerse a sí mismo a través de lo que aprende sobre la homosexualidad en lo hombres con los que se relaciona. Así, salir a la búsqueda de referentes en la “cultura gay” favorece que se repitan muchos comportamientos estereotipados (es el precio que se paga por encontrar referentes). Por ambas razones (la búsqueda de referentes y la inclusión de uno mismo en un grupo/tribu), el aspecto físico juega un papel que no debe soslayarse.

3.       Un arma de cortejo. Esa barbita de tres días, esa camisa bien desabotonada, tu brazo tan fuerte y ese tatuaje en un lugar indecente, muy probablemente ayuden a que otros hombres se sientan atraídos por ti. Las melenas largas de los leones, los puntos de color en las plumas del pavo real, los cuernos enormes de los ciervos, todos son elementos que ayudan al cortejo, ¿por qué iba a ser diferente en los seres humanos?

4.       Un elemento descriptivo. Como he apuntado en el inicio, tenemos muy entrenada la capacidad de análisis del lenguaje no verbal y eso influye mucho en la importancia que damos a nuestra imagen. Si con sólo mirar a alguien ya eres capaz de hacerte una idea bastante aproximada de cómo podría ser su personalidad, ¿qué no sucederá cada vez que te mires en el espejo? Si sientes que la imagen reflejada representa a tu personalidad, estupendo, pero si en lugar del hombre dinámico y alegre que sabes que eres, el espejo te devuelve la imagen de alguien serio y aburrido, es natural que sientas un conflicto entre lo que sabes que eres y lo que aparentas ser. Podríamos llamar “tener estilo” a que tu aspecto represente claramente tu personalidad. Así, digamos que es natural que, para hombres como nosotros (con esa habilidad tan entrenada), podamos percibir con facilidad la discordancia entre lo que somos y lo que aparentamos y que esa discordancia nos genere conflicto y malestar con nuestra imagen.

Ya sea como mecanismo compensatorio de la vergüenza, como elemento identitario, como arma de cortejo o como forma de expresión, el aspecto físico tiene más importancia psicológica de la que, a menudo, le otorgamos. El aspecto físico es una de nuestras dimensiones como seres humanos y es tan estúpido obviar su relevancia como el darle una importancia desmedida. En este sentido, el problema se produce cuando, como en el caso de actuar como mecanismo compensatorio, nuestra autoestima depende de nuestro aspecto. De ello hablaremos más adelante.

Hay cosas que no ponemos en valor.

Sería absurdo pensar que una comunidad como la de los hombres homosexuales, de la que formamos parte tantos y tantos millones de hombres con biografías tan diversas, con niveles educativos tan diversos, con aspiraciones, experiencias y vivencias tan diversas (etc.) sería una comunidad en la que todos tuviéramos gustos estéticos semejantes. Sin embargo hay quien se cree eso de que determinados modelos nos representan a todos (y a los gustos de todos) de manera que se frustran mucho si ellos mismos no encajan en ese perfil. Aquí cabe destacar dos errores fundamentales. El primero de estos errores tiene que ver con no cuestionarse las propias incongruencias. Te cabreas porque los demás consideran muy atractivo a un tipo de hombres … que es el mismo tipo de hombre que te pone palote a ti. Así que, el problema, tal vez sea más bien el darte cuenta de que tú mismo no eres como los hombres que te atraen. En ese caso, quizá sería bueno que le dieras un vistacillo a cómo anda tu autoestima para que puedas superar este conflicto tuyo. El otro error frecuente es creer que solamente determinado tipo de hombres son atractivos para los demás cuando la realidad es bastante diferente. No es algo que diga yo, muchos otros autores que trabajan con público gay lo reconocen. Joe Kort el autor de “Ten smart things a gay man can do” (traducido por “Diez consejos básicos para el hombre gay” de editorial Egales), dice (p.183): “En la comedia de humor absurdo El Ritz, el autor teatral gay Terrence McNail presenta un estereotipo muy popular en el mundo gay: el chubby-chaser. Alguien a quien conozco fue rechazado en una primera cita porque su relación altura-peso era demasiado proporcionada; el otro hombre le dijo: “Sólo me ponen los gorditos”. También está la comunidad bear, donde ser velludo y rudo es un rasgo muy valorado. Shan Carr, una humorista lesbiana que suele actuar sobre todo en locales gais, bromeaba en una ocasión diciendo que se sentía mal consigo misma comparándose con los gais. Están todos tan musculados, y mira cómo comen, decía. Y ahí estaba ella, con sobrepeso, picando cualquier cosa en un restaurante de comida rápida. Luego fue a una convención de bears y, al ver que había un montón de hombres que estaban incluso más gordos que ella, se puso a gritar de alegría: ¡voy a ponerme el bikini! ¡Por una vez, soy la maldita sílfide de la piscina! Incluso existen organizaciones para jóvenes a quienes les gustan los hombres mayores. ¡Una vez atendí a un hombre de 40 años que me confesó que ni siquiera se fijaba en un hombre que tuviera menos de 70! En nuestra cultura existe una gran diversidad. Sólo hay que salir para comprobarlo. Ciertamente, encontrar a alguien puede resultar difícil, pero eso puede que lo haga incluso más gratificante”.

Suelo decir que hay un mantra que debes repetirte una y otra vez: “Juan (o Jose, o Manuel, etc.): tú tienes tu público” ¡y sal a buscarlo! Porque no puedes caer en el error de pensar que solamente los que tienen una pinta determinada, podrían tener oportunidades para ligar. Tú, por muy específico que sea tu aspecto, seguro que tendrás hombres a los que gustar. Quizá no coincidáis en el “le gusto y me gusta” a la primera, pero sigue probando hasta gustarle (mucho) a alguien que también te guste (mucho).

Y es que ésta es una de las cosas de las que los gais deberíamos estar orgullosos y que deberíamos poner en valor: en esta comunidad, todo el mundo tiene su público y, frente a los clichés publicitarios, la realidad de nuestra comunidad es que el deseo sexual puede experimentarse hacia hombres de todo tipo y condición.

Tu autoestima, tu aspecto físico y tú: un par de preguntas.

Tu autoestima no es un elemento monolítico sino que está formada por varias áreas que, juntas, contribuyen a que sientas respeto por ti mismo, que te sientas valioso, que te consideres alguien digno. Hay mucho escrito sobre la autoestima (basta con ver la entrada de este término en la wikipedia) pero nos basta con la división cuádruple que suelo emplear: autoconcepto, autorreforzamiento, autoeficacia e imagen.

  1. El autoconcepto es la idea que te has formado acerca de quién eres.
  2. El autorreforzamiento tiene que ver con los premios y castigos que tú mismo te administras, con las cosas buenas o malas que crees merecer.
  3. La autoeficacia se refiere a tu convicción acerca de tu capacidad (o incapacidad) para llevar a cabo determinadas tareas o desenvolverte bien (o mal) en determinados ámbitos.
  4. La imagen personal tiene que ver con tu aspecto físico y si éste es valorado por ti y por quienes te rodean.

La primera pregunta que debes hacerte es: ¿de todo esto, lo más importante es mi imagen? O, de otra manera: ¿mi imagen es más importante que todo lo que soy, todo lo que sé, todo lo que puedo hacer? Todo el mundo contesta: “¡no!” a esta pregunta pero, lamentablemente, no siempre pueden seguir manteniéndolo cuando indagas y resulta que dedican una enorme cantidad de esfuerzos prioritarios a mantener una estética. Su asistencia al gimnasio va mucho más allá del mantenerse en forma (y seguir siendo capaz de correr durante media hora), especialmente cuando comienzan con dietas hiperprotéicas (y complementadas con potingues varios de esos que te acaban perjudicando el hígado) para tener una musculación bien visible. Eso por no hablar de cuando usan esteroides que les ponen en riesgo el funcionamiento de sus testículos o el hematocrito. Luego están los que sólo saben dedicar horas a la peluquería, la depilación y al ir de compras para estar “a la moda”. Si eres capaz de cualquiera de estas cosas y caes en una situación de desequilibrio, hazte un favor y no te mientas: de entre todos los elementos de tu autoestima, tu imagen personal es tu prioridad y, por tanto el más importante para ti.

En ese caso, la segunda pregunta a hacerse sería: ¿qué es lo que piensas acerca de ti mismo si resulta que tu aspecto físico es más importante que todas las demás cosas de tu persona? Porque, si lo que recibes a costa de tener un aspecto físico determinado es mejor que lo que recibes  (por ejemplo) de tus relaciones sociales, quizá tenemos un problema ya que, (tercera pregunta): ¿te has dado cuenta de que das la mayor importancia a, precisamente, lo más cambiante e impermanente que tienes? ¿Te has dado cuenta de que sólo lo puedes mantener en forma óptima a costa de enormes esfuerzos? Ten poderío .

          Cuando nuestra autoestima ha estado tan tocada a lo largo de los años, muchos de nosotros desarrollamos una estrategia de gratificación y refuerzo basada en el sexo. Cada ligue se convierte en el azucarillo con el que nos premiamos a nosotros mismos. En realidad, no estaría nada mal siempre que hubieran otras áreas de gratificación en nuestras vidas. De hecho el problema se produce, precisamente, si no hay otras áreas de gratificación en nuestras vidas ya que es, entonces, cuando el aspecto físico y las gratificaciones que éste nos proporciona mediante el ligoteo, se convierten en un hándicap… como le sucedió a un paciente mío que, afortunadamente, lo supo reconducir.

Él llegó a mi consulta un martes por la tarde y me dijo que venía porque tenía problemas para ligar y que eso le generaba mucha ansiedad y miedo a la soledad. Era un hombre guapo, con unos ojos preciosos y se notaba que hacía ejercicio aunque sin llegar a ser un modelo. Lo primero que hice fue evaluar su red social:

–   Ah, bien, tengo muchos amigos.
–   Guay… ¿qué habéis hecho este fin de semana?
–    Bueno … no, nada. Es que mi mejor amiga está trabajando en Argentina… y tengo una pareja de amigos que ya no los veo tanto como antes y…
–    ¿Y qué hicisteis el finde anterior?
–    No, bueno, en casa viendo series.
–    Bueno… ¿y el fin de semana anterior al anterior?
–    Salí … salí solo y di una vuelta el sábado por la noche. Pero no ligué…

Empezamos bien (pensé). Trabajamos varios meses sobre una “verdad como un templo”: si no tienes una buena red social, es normal que estés obsesionado con echarte novio para paliar esa soledad. Sin buenos amigos, te desesperas por tener novio.

Este hombre recuperó amistades, hizo cenas en casa, quedó para el cine, salió de copas acompañado, fue de excursión… y, una tarde, llegó exultante a mi consulta:

–  Gabriel, ¡estoy muy contento!
–  ¿Y eso? Jejejeje, ¡qué bien!

Entonces me contó que ese fin de semana lo había pasado con aquella pareja de amigos, que habían ido los tres a un pueblo del interior donde estuvieron alojados en una casa rural con todos los lujos. Habían estado de ruta cultural, spa, buen comer, buen dormir… al día siguiente (el domingo) habían estado de paella en el puerto olímpico y luego fueron a un local de ambiente que abre temprano. Entonces, mi paciente:

Yo estaba tan relajado, tan tranquilo… mi autoestima ya no depende de ligar o no. Mi autoestima viene de relacionarme bien con la gente que me importa, de saber que soy un buen profesional, un buen hombre, un buen amigo. Estaba tan a gusto después de estar con mis amigos en la escapada al pueblo y la paella al solecito… que me daba igual que un desconocido me dijera “sí” o “no”. Así que me dediqué a saludar a todo el que entraba por la puerta del local. Les saludaba, me contestaban, les preguntaba el nombre, me presentaba, les daba conversación… como no era (ya) una cuestión de vida o muerte para mí y me daba igual su respuesta, me atrevía con todo y con todos. Que me contestaban bien, estupendo. Que me contestaban mal, estupendo, ¡todo era estupendo! Yo me repetía siempre “fulanito, tú tienes tu público”.  Y, claro, yo estaba tan simpático y tan relajado, que los chicos me daban conversación, se tomaban algo conmigo… hasta que apareció él y, bueno, desde el primer momento hubo atracción: conversamos y no me corté un pelo para preguntarle si quería venir a mi casa y… buf, ¡tembló el edificio del polvazo que echamos!

Hablamos de las claves de su éxito, que no fueron otras que su autoestima (que ya no dependía de la aprobación por parte de sus ligues esporádicos sino de aquello que debía depender), su tranquilidad (que provenía de saber que un ligue esporádico no era un asunto de vida o muerte y de saber que siempre hay alguien a quien le gustarás) y de que, su autoestima y su tranquilidad, enviaban señales no verbales que los demás interpretaban positivamente y que hacían que quisieran acercarse a él (“un hombre que se ve tan seguro de sí mismo, debe ser un hombre que merezca la pena“).

          Y este es el “truco”, quiérete, cuida tu autoestima y veras que –al final- tú también encontrarás hombres interesados en ti. Quizá no ligues velozmente pero, desde luego, ligarás. Curioso, ¿verdad?: tanto esfuerzo para potenciar el ligue como herramienta para mejorar nuestra autoestima y, al final, resulta que la autoestima es la mejor herramienta para mejorar nuestra capacidad de ligar. Curioso, muy curioso… ¿verdad que sí? Pues de eso se trata, de tener “poderío”: la autoestima alta y “arte” para relacionarse. No te hará falta más.

Rebélate, maricón.

Al final, ¿te has dado cuenta de que si no te ves “guapo según los clichés” te sientes inseguro y que, si te sientes inseguro, no podrás mantener una conversación interesante o no serás capaz de hacer propuestas cachondas para un buen rato de cama porque no te encuentras sexy? ¿Te das cuenta de que un cliché te está limitando cuando ese cliché es lo último que importa?

Tu aspecto físico puede que sea lo primero que vean los demás pero será lo último que ayudará a que mantengas una relación con alguien que merezca la pena. Es paradójico que lo primero que se ve resulte ser lo último que verdaderamente importe. Pero también es cierto que tú mismo puedes estar colaborando en mantener círculos viciosos. Si te quejas de que “todos los gais son iguales porque todos se fijan nada más que en el físico” probablemente tú también tengas un problema porque (a) tú mismo sólo te fijes en esos que “van de guapos y buscan guapos” cosa que significa que (b) tanta experiencia en la vida no te ha servido para nada porque (b1) sigues buscando al mismo tipo de hombre y (b2) no has aprendido a detectarlos y alejarte de ellos rápidamente. Puedes negarlo toda las veces que quieres pero, si te sigue pasando, es –obligatoriamente- porque tú sigues haciendo algo mal. Si “todos” aparentemente buscan la guapura, ¿por qué no eres más listo tú y buscas a los que tienen algo más?

Una amiga, Nuria (muy sabia ella), pasaba calvarios para poder bajar de peso (siempre estuvo en la franja del sobrepeso) y le creaba mucha inseguridad con los hombres verse gorda. Hasta que, un día, harta de privaciones que le servían sólo para bajar un par de kilos, se preguntó a sí misma: “- Nuria, ¿tu querrías un hombre a tu lado al que sólo le gustases estando delgada?”. Como ella es una mujer inteligente, se contestó a sí misma “no, ¡claro!”. Y decidió que iba a ser ella misma y quien no la encontrase atractiva, estaría filtrado como un “tú no me mereces la pena”. Hoy ya no está obsesionada con sólo vestir una talla determinada, lleva más de una década siendo muy feliz con su marido y tienen dos hijas para comérselas (y su propia empresa, una casa en el campo, un montón de amigos, proyectos…).

Pero no sólo te animo a que cuestiones los clichés si (supuestamente) van en tu contra. También te animo a que lo hagas incluso si los demás te consideran atractivo, y te explico porqué. Cada vez que alguien me dice “¡qué guapo eres!” y se queda ahí, me pongo de mala leche. No me refiero a cuando alguien me hace un cumplido, sino a cuando repite una y otra vez lo mismo y cree que así conseguirá algo conmigo sin molestarse en conocerme algo más en profundidad. Ante hombres así, no sé para qué habré recorrido tanto mundo, ni para qué habré estudiado tanto a lo largo de mi vida. Ni para qué habré aprendido a escuchar a los demás o a superar adversidades. Cada vez que siento que alguien me valora solamente por mi aspecto físico, me cabreo y me dan ganas de no volver a hablarme con él. Ni siquiera para follar lo quiero porque, si sólo es capaz de ver lo aparente, debe ser un soso de cojones en la cama. Te propongo que hagas tú lo mismo. Si alguien sólo sabe valorarte por el aspecto exterior y no se molesta en abrir el “precioso envoltorio” para ver que dentro hay algo todavía mejor, ¿para qué molestarte tú en perder tu tiempo con él? Al fin y al cabo, es probable que se trate de alguien que quiera remendar su propia autoestima cazando a alguien de quien sólo parece importarle que “es guapo” (¿para lucirlo?).

Alguien tiene que dar el primer paso para romper este círculo y si lo das tú, habrás ganado el elemento sorpresa que te pone por delante de los demás. La próxima vez que alguien te diga que eres muy atractivo, contéstale con algo así como “– yo no soy un ¡qué guapo!, yo soy un ¡y, además, te cuidas!”. Porque sí que te cuidas y te gusta verte mono y llevar ropa bonita. Porque cuidarse es una forma de gratificarse así como también lo es dedicar dinero a comprarte ropa que te sienta bien: ¡te lo mereces! Eso es autorreforzamiento: premiarte y comprarte una colonia que te gusta o regalarte un tratamiento facial, o un buen corte de pelo, o una chaqueta preciosa. Pero no lo haces para parecer guapo ni para estar sexi. Lo haces como premio por lo buen tío que sabes que eres… ¡y aquí está la diferencia! Primero sabes que eres buena persona, que tienes valores y un mundo interno inmenso para compartir. Y, secundario a ello, te premias con ropa que destaca tu figura o con sesiones de deporte que te hacen estar más ágil (y, de paso, sexi). O lo haces para tener una piel sana… o para que tu aspecto sea un escaparate exacto de tu personalidad. Pero jamás serás un “qué bien viste pero sin nada por dentro”.

Huye de los que sólo te miran por fuera por mucho que lo de fuera tuyo sea realmente atractivo. Quien te juzga exclusivamente por tus pintas tanto si es para echarte de su lado como para pedirte una oportunidad de acostarse contigo, es gente que no sabe (o no quiere) ir a conocer a la persona. Y quien no quiere (o no sabe) acercarse a una persona para conocerla, no suele ser gente de fiar (te lo aseguro).

Cuídate porque te quieres y quiérete mucho (pero mucho), maricón.
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Policía sexy

Mi poli cachondo

Me ligué a un policía

Cuando me destinaron a L no me imaginé que iba a vivir una aventura tan interesante y caliente sin embargo aquí estoy recordando lo sucedido que fue , de verdad, sorprendente.

Estoy destinado en L.. Como componente de la embajada de España en P. con mi flamante mujer e hijo que todo funcionario de embajada a de tener.

Esto es la fachada porque la verdad que hace ya mucho tiempo que incursiono en otro tipo de relaciones que me encantan.

Especialmente me calientan los policías y los bomberos.

Pues bien aquí estoy paseando por el Shopping que hay en el barrio en que vivo , distraido y tranquilo. Suelo ir a menudo a curiosear y comprar alguna cosa.

De tanto ir por allí se me hace conocida una persona, un guardia de seguridad del shopping en el que no me había fijado. Y no es que no tenga motivos para fijarme, altote, moreno, machote, de fuertes muslos y, hay cuando se volvió, generosos y poderosos glúteos.

Conforme voy yendo al centro comercial y estoy más atento a este hombre me doy cuenta de que me mira a hurtadillas.

Más veces voy, más me mira y cada vez con más descaro.

Por fin un día me pide fuego ( se podía fumar en ese entonces dentro ), le doy, me roza la mano como por descuido y clava sus ojos penetrantes negros, misteriosos en los míos.

He vivido en otras partes de Sudamérica por lo que sé que es bastante fácil tirarte a un poli o a un bombero y por muy poco dinero. La excusa es el dinero, claro, lo que sucede después queda cubierto por ello y eso sí, siempre hacen de activos, o eso dicen…

Así que le digo: te invito a tomar una copa, ¿a qué hora terminas? Rápidamente acepta y , terminado su turno

paso a recogerle con el coche, vamos a un bar a tomar algo para calentar motores y calmar el nerviosismo que, a pesar de mi experiencia, me invade.

Al volver del bar, me paro en un parque cercano solitario y le miro. Me sonríe, mi mano se acerca a su entrepierna y bajo la cremallera de su pantalón para descubrir un pene hermoso, erecto, sobre el que me abalanzo y beso y chupo hasta que este hombretón , entre jadeos de placer, acaba.

Inauguración del nuevo hotel La Puerta Negra en Buenos Aires

Inauguración del nuevo hotel La Puerta Negra en Buenos Aires.
Ven a visitarnos a partir del 1 de Junio del 2014

Le doy unos billetes, para que te tomes una copa a mi salud, le digo. Los acepta.me cuenta que está casado, con tres hijos pequeños y que es policía y hace este turno para completar su sueldo que, como policía es pequeño. Saber que es policía me calienta aún más de lo que ya estoy, y eso que el uniforme de guardia de seguridad también le queda muy bien aunque a juzgar por lo que señalaba su fuerte culo y sus piernas, un poco pequeño .Me gustaría verte vestido de policía algún día, le digo. Me verás me contesta.

Y aquí nos despedimos satisfechos y sonrientes.

Un día estoy en casa y el portero del edificio me llama por el telefonillo, portero que para mi se la come también…pero esa es otras historia.

Aquí hay un policía que pregunta por Vd.

Le digo que suba, un poco curioso e inquieto.¿ Un policía? Cuando abro la puerta me lo encuentro, el guardia de seguridad, ese hombretón hermoso, vestido de policía. Se arroja sobre mí y cierra la puerta.

Me besa apasionadamente, yo muy gratamente sorprendido, porque mi experiencia anterior es que se la dejan mamar, te follan pero nada de besos.

Me empuja hacia el interior de la casa, le digo. ¿Qué haces? Mi mujer puede venir. No, me dice, la he visto en el shoping con el nene y amigas, iban al cine, tenemos tiempo.

Le llevo al dormitorio y allí me dejo desnudar mientras le desnudo a él, descubriendo su fuerte y velludo pecho, sus piernas fuertes su hermoso culo que no había visto antes y sí, su polla dura como una barra de hierro candente.

Me abalanzo sobre esta polla hermosa, caliente, él tumbado sobre la cama, y se la chupo así como los huevos. No puedo vencer la tentación de chuparle el culo, le chupo le chupo le meto la lengua en ese rosado culito y él se va dando la vuelta y me lo va entregando hasta que me dice: Cogeme! cogeme!

Sorprendido pero encantado le voy penetrando despacio hasta estar dentro de él por completo .Se retuerce y jadea de placer, golpea sus nalgas contra mi vientre en un deseo loco de no dejarme escapar ,yo extasiado disfruto de ese culo poderoso y me lleno de placer y ternura viendo a aquel hombretón sometido , entregado al placer que le doy. Se lo doy y se la quito en un juego perverso de placer y ansia. Cogeme! Cogeme! No pares me dice cuando me retiro. Finalmente arrebatado de placer acabo en él y acaba él también.

Cuando terminamos me mira, un poco avergonzado, es mi primera vez, me dice. Le beso y acaricio su cara, pero no será la última le digo con una sonrisa.

No, no será la última, me dice cariñosamente.

Nos despedimos con un dulce beso. Aún estoy en las nubes, casi no puedo creer lo que ha ocurrido.

Pero ha ocurrido y por suerte ocurrirá de nuevo.

Mi poli cachondo…..

Mi primer beso a un hombre

Amor entre hombres

Beso entre hombres

Comienzo aclarando que no era mi primera relación con un hombre.

Cuando tenía 18 años solía ir al centro de la ciudad después de estudiar pues me gustaba mucho ir al centro a caminar,  solía cada tanto sentarme en alguna plaza para descansar pues caminaba mucho, me gustaba ver a la gente caminar, observar que hacía, con quienes iban acompañadas, como iban vestidas, ver a la gente en las plazas como se comportaban, ver a las parejas jóvenes o las mayores, pero más que nada siempre me interesaban las personas mayores, mayores de 50 años, me excitaban los hombres mayores, con panza, pelo canoso, entre pelados o pelados; si un hombre mayor me miraba me ponía como loco, me empezaban a traspirar las manos, no podía disimular lo excitado que me ponía.

Un día sentado en una plaza pasa un señor de unos 60 años, me miro y pensé… pues no está nada mal, el señor dio un vuelta entera a la plaza y termino sentado a mi lado, resultaba ser un señor  de mi misma nacionalidad que vivía en Canadá, pues comenzamos a hablar y los dos nos dimos cuenta que era lo que nos gustaba sexualmente hablando claro, nos levantamos del banco y comenzamos a caminar, cuando llegamos a un sitio me dijo… quieres entrar?

Nunca había entrado a un hotel, pues entramos, comenzamos a quitarnos la ropa y en un momento comenzó a besarme todo el cuerpo hasta que llego a mi boca, empezó a besarme en la boca y me gustó tanto que volvimos a repetir  dos días más tarde y así  una o dos  veces a la semana durante un mes, pero lo peor fue cuando me dijo que tenía que volver a Canadá donde vivía, me sentí  muy mal, me dije que nunca más lo vería, eso me molestaba mucho, fue mi primer beso a un hombre.

Mis padre me notaron muy deprimido, casi no comía, estaba muy mal, ya no lo volvería a verlo, pues resulto que al año siguiente lo veo caminando por el centro de la ciudad y ya no quise volver a estar con él,  y resultó que él me reconoció  y me habló en la calle, me dijo que me conocía, que habíamos estado juntos el año pasado, pero yo no quise reconocerlo y no quise volver a estar con él, fue la primera vez que besé a un hombre, fue la primera vez  que acaricie a un hombre, fue la primera vez que un hombre me acarició, no quería pasar por lo mismo para después perderlo, pues me quede con el recuerdo de  ese primer beso que tanto me gustó, mi primer beso a un hombre.

Más historias de amor

beso entre hombres

Hechizo de amor

Amor entre hombres

Una experiencia muy especial

Entregué mi cuerpo a la pasión de otro hombre.

Mi primera relación versátil

Tenía 24 años y ya había tenido muchas relaciones sexuales con hombres pero nunca había actuado como versátil (los que sentimos que no hay un sólo rol sexualmente).

Solía salir los fines de semana solo, me gustaba ir a cenar al centro de la ciudad, me sentía muy bien pues no tenía que esperar a nadie y ni pensar en quien controlaba la reunión o sea hacía lo que me daba la gana.

Una tarde cuando me dirigía a tomar el autobús a para volver a mi casa me cruzo con un señor de unos 54 años, me gustó, nos enfrentamos, nos saludamos y comenzamos hablar; recuerdo una palabra que nunca había pronunciado, entre tanta conversación el señor me dijo…” yo no tengo inhibiciones” yo le dije los mismo: “yo tampoco”, resultó que le gustó, fuimos a su apartamento y hablamos mucho.

Me sentía muy bien con él, me invitó una cerveza y luego a cenar, después de terminar nos metimos en su dormitorio, comenzamos a besarnos, me gustaba, cuando llego a su pene resulto ser bastante grande, pues no me asusté, me gustan grande je je, lo malo fue cuando me pidió que me diera vuelta, era mi primera vez , se lo dije , no sé si me creyó, pero lo era, lo bueno fue que lo hizo muy bien, o sea no me hizo tanto daño como yo pensaba, cuando termino le pregunté si él era versátil y me dijo que si, entonces le dije …porque no te has dejado penetrar? me contesto … no me lo pediste.

Resulta que trabajaba en una casa de cambio de monedas y me dijo… puedes venir a buscarme a mi trabajo, le dije que no lo haría, pues no lo quería comprometer, me dijo que tenía un noviete que lo solía hacer, pero eso no terminó ahí, nos vimos durante unos dos meses; un mes antes de terminar me ofreció tener sexo entre tres, le dije que no lo haría porque su noviete era de mi misma edad y no me gustan, me dijo que estaría bueno que lo hiciéramos porque yo penetraría a su noviete y el a mí , pues no consiguió convencerme, al pasar los días nos veíamos con menos frecuencia, el comenzó a sentirse mal, pasaron unos 20 días sin vernos, un día lo llamo para vernos y me dijo que estaba muy mal, que estaba aplicándose acupuntura pues le dolía mucho la espalda, le dije que podíamos vernos si quería pero no para tener sexo sino para estar juntos compartir una cerveza y me contesto que sí, bueno llego a su apartamento hablamos y cenamos, se metió en su cama pues se sentía mal, en un momento de la noche me dijo que quería tener sexo conmigo, le dije que no estaba ahí para eso, no obstante tuvimos sexo y al terminar me dijo que se sentía muy bien que era increíble como el sexo lo había mejorado.

Pasaron 20 días más o menos de esa última vez que lo ví, volví a llamarlo y no me contestaba, recuerdo que fui a su apartamento y había un chico en el portal, pensé que sería su noviete pero nunca lo supe pues nunca lo conocí , un día me decido a ir a su trabajo para saber porque no me contestaba y recibo la noticia de que había muerto, hacía ya una semana, la noticia me dejó muy mal, fueron unos dos meses lo que duró nuestra relación y fue mi primera experiencia versátil.

W.C.

Adelgaza comiendo de todo

Mi primera experiencia gay en el lago

Maravillosos momentos vividos en el lago

Amigos compartiendo momentos de desnudez en el lago

Cuando tenía 14 años un amigo me llevó a un sitio donde iba mucha gente a bañarse, era un  pequeño lago cerca de mi casa.

Allí había mucha gente de todas las edades, yo no sabía nadar pero iba con mi amigo porque quería aprender.

Cuando llegamos a la orilla ví  que a unos metros de la orilla  había un hombre de unos 45 años, grande,  negro y robusto al cual conocían todos. Era un hombre muy guapo de un bonito color café. Estaba sobre un flotador que era una goma de camión.

Este hombre, viendo que yo no me  atrevía a entrar en el agua,  me dijo que podía entrar que él me prestaría el  flotador en el cual él estaba pero   me dio miedo y no lo hice.

Al cabo de un rato fuimos a una  parte del lago donde había una  roca sumergida  donde la gente se ponía de pie  porque no era profundo,  ahí sí que me metí  porque se hacía pie.

El hombre del que antes hablé, el negro y fornido, estaba de nuevo allí y me dijo: vamos a jugar a un juego :  abre las piernas y yo pasaré por debajo de ti bajo el agua.

Así lo hice, abrí las piernas y él se metió bajo el agua y paso por debajo de mí;  lo hizo varias veces  y en un momento el roce de este hombre pasando debajo de mí hizo que empezara a tener una erección.

Me estaba rozando de una forma muy extraña, yo pensé que era por su cuerpo robusto, era muy robusto, poco a poco empecé a sentirme muy excitado y me di cuenta que no era un simple roce cuando me tocó con una de sus manos el pene .

Después  de tocarme una vez y  ver que yo no reaccionaba  de  forma negativa me agarró el pene y ya no  lo soltó.

Pero el juego no terminó ahí, él robusto negro volvía a pasar por entre mis piernas una y otra vez  hasta que termino haciéndome una mamada bajo del agua.

Yo estaba supercaliente mis hormonas de 14 años estaban desatadas , el negro me invita a irnos de allí, fuimos en  medio de un  campo  cercano rodeado de cañaverales que impedían ser vistos desde fuera.

Estuvimos no menos de una hora, me hizo disfrutar brutalmente, tenía una boca muy buena y mejor culo.

Me la mamó largamente disfrutando y haciéndome gozar  como un loco y después disfruté de su culo  hermoso, duro y complaciente.

Volvimos a ese sitio en el medio del campo por lo menos una vez a la semana, durante todo el verano y así durante tres  veranos seguidos, fue mi primera relación con un hombre.

Autor Julio P.

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El cariño y el afecto muchas veces pueden más que el sexo …

Me llamo Juan y tengo 25 años bien aprovechados. Soy alto, de cuerpo fuerte gracias al gimnasio en el que me castigo todos los días , espaldas anchas y brazos y piernas fornidos. Creo que no estoy mal y el éxito que tengo con las chicas, un poco me lo confirma. También, soy un poco creído, he de reconocerlo, y me gusta que sentirme admirado por mi físico.

Estoy en el último curso de carrera, tengo una novia muy guapa con la que llevo saliendo, ya cuatro años, y el futuro se me presenta llano y  prometedor, o eso creía,  matrimonio, trabajo en la fábrica de mi padre y una vida por delante para disfrutar.

Mi historia empieza aquí

Vivo en un bonito barrio de la ciudad de ……….cuando  en la calle que vivo con mis padres, muy cerca de mi casa, abrieron una tienda esotérica. Imágenes, velas, inciensos, amuletos de buena suerte, cartas de Tarot etc. A mí esas cosas siempre me han parecido una tontería pero como solía pasar por allí con mi novia, me paraba con ella muchas veces en el escaparate  para curiosear . Ella sí era aficionada a estos temas y estas cosas le encantaban.

En una ocasión ella quiso entrar para comprar unos inciensos. El propietario, nos atendió muy amable. Se trataba de un hombre de unos cuarenta años, moreno, de aspecto agradable y tez morena, pelo negro y bonitos ojos castaños. Se diría que  era turco.

Como aficionado al gimnasio que soy me fijé en sus brazos fuertes, anchas espaldas y su planta, este hombre es aficionado también al gym, pensé. Hicimos las pequeñas compras  que quiso mi novia y salimos.

Al estar tan cerca de casa de mis padres, necesariamente pasaba muchas veces por delante de la tienda. Así que pronto empezamos a saludarnos.

En una ocasión que pasé por allí él me saludó y me invitó a entrar; Voy a preparar un té, te gustaría compartirlo conmigo? Me preguntó. Dudé un momento pero acepté. Después me alegré de haberlo hecho, la conversación de este hombre era interesante y amena, había viajado mucho y sus historias me resultaron interesantes y entretenidas. Había algo además en el aire, un aroma un ambiente que sin saber porqué me hacía sentir muy a gusto.

A partir de ese día las veces que pasaba por allí y no estaba ocupado con clientes, entraba y compartíamos un té o simplemente una conversación en la trastienda. Empecé a buscar las ocasiones de visitarle, me sentía muy bien con aquel hombre. Sus historias su acento ,su agradable compañía, su simpatía. También sin saber porqué empecé a ocultar a mi novia esos encuentros. Porqué? … no lo sabía!

En una ocasión estuvimos hablando de los filtros de amor, de los amarres, él me hablaba de las formulas, de los rituales , yo le decía que era escéptico, que esas cosas no existían y así estuvimos disertando amigablemente riendo y bromeando.

Y así se iba afianzando nuestra amistad. Pero yo cada día estaba más deseoso de que llegara el momento de encontrarnos y compartir el tiempo con él. Así que después de estudiar cerraba mis libros y me acercaba a la tienda a charlar.

En una ocasión se hizo bastante tarde y él me dejó un momento en la trastienda para cerrar el negocio y apagar las luces. Como estaba demorando un poco me puse a ojear los objetos cartas y demás artículos que se hallaban expuestos en las estanterías. Estas estanterías estaban dispuestas de modo que formaban pasillos no muy anchos. Y aquí sucedió algo que yo no esperaba. El Turco como yo lo llamaba me pidió paso para acomodar unos objetos que se encontraban en el pasillo en que yo estaba; sin quererlo, o queriendo, al pasar quedamos uno frente al otro. Mi misma altura, su cara frente a la mía sus ojos frente a los míos, sentí su aliento en mi cara sus ojos que me miraban dulcemente. Un fuerte calor subió por mi cuello, me flaquearon las rodillas y de repente me encontraba abrazado a él besando sus labios revolviendo sus cabellos con mis manos, un fuego me abrasaba la entrepierna. Nos acariciamos apasionadamente, nos besamos con furia como si quisiéramos devorarnos. Nuestras manos se entrelazaban y se soltaban para seguir explorándonos, los fuertes muslos sus nalgas, duras como una piedra, su pecho velludo y fragante. Y así seguimos besándonos, acariciándonos, descubriendo nuestros cuerpos hasta llegar al éxtasis.

Después de la batalla seguimos abrazados acariciándonos con ternura y cariño durante largo rato. Finalmente nos separamos.

Aquello no había sido un polvo loco e inexplicable, estaba enamorado.. Mi futuro ya no era llano y previsible como lo había sido y me sentía en un mar de  dudas.

Solo tenía una cosa clara: Cada día después del estudio, que llevaba a duras penas, me dirigía a la tienda del Turco y allí nos amábamos hasta caer rendidos. Nos prometimos amor eterno y empezamos a hacer planes para el futuro, todo entre dulces besos y caricias.

A partir de ese día la relación con mi novia se enfrió como por encanto; nuestra relación se deterioraba a pasos de gigante A duras penas podía disimular la frialdad con mi novia de lo cual ella evidentemente, pues no era tonta, se daba cuenta. Me preguntaba qué había pasado, que me pasaba a mí , la pobre estaba desesperada.

Tanto es así que ya sin saber qué hacer y sin conocer mi relación con el Turco se fue a la tienda esotérica, había decidido comprar un filtro de amor y encargarle  un amarre urgente para recuperarme. Así se lo expuso al Turco quien aceptó el encargo y en ese mismo momento respondiendo a la urgencia del asunto  le hizo los rituales requeridos; por lo largo de éstos la invitó a tomar un té mientras todo ello se llevaba a cabo. Finalmente, terminados los ritos  , pagado el precio y habiéndose hecho muy tarde ella salió atolondradamente de la tienda cayendo de bruces sobre un chico que pasaba por delante.

Mi novia dejó de llamarme, lo cual agradecí y así fue pasando el tiempo  disfrutando aquel amor apasionado que había cambiado por completo mi vida.

Porqué, como por encanto, se enamoró de este chico apenas conocerlo y se prometió con él olvidándose de mi rápidamente no lo sabemos….o sí.

Hechizos Mágicos

Tuve relaciones con mi amigo y soy hombre

amor entre hombres

Tengo miedo de perder mi amigo por todo lo que siento por él …

Para empezar, aclaro que no soy gay ni él tampoco. El es mi mejor amigo de toda la vida, nos conocemos desde que teníamos como 4 años, el fue el novio de mi hermana por un tiempo y gracias a el conocí a mi novia (a la cual AMO y llevo 3 años de relación con ella), somos casi como hermanos, sus padres son como mis padres y los míos son como los suyos, hemos estudiado juntos toda la vida, yo tengo 16 años al igual que el.

Una vez aclarado esto, lo que paso fue lo siguiente:La semana pasada sus padres se fueron a pasar el fin de semana en un club (ya que nunca salen y tienen privacidad desde que nación su hijo) por eso decidieron ir solos. Entonces mi amigo y yo decidimos hacer una fiesta en su casa para aprovechar que no estaban sus padres, invitamos a nuestros amigos (yo invite a mi novia) y pusimos música y compramos cerveza.

Cuando ya era mas de la media noche se acabo la fiesta así que todos se empezaron a ir, yo me quede a amanecer con el ya que estaba solo y era muy tarde y peligroso para ir a mi casa (no es primer vez que me quedaba en su casa, ya era algo normal pues les recuerdo que somos como hermanos y sus padres me quieren como a un hijo mas y igualmente el también a dormido en mi casa), yo le pedí a mi novia que se quedara a dormir con nosotros pero dijo que sus padres no le daban permiso, así que al igual que todos se fue. Quedamos solos, pero aun no teníamos sueño así que nos acostamos en su cama a ver la tv, cuando pasamos los canales, estaban dando una película porno y la empezamos a ver.

Después de un rato, como habíamos consumido bebidas alcohólicas (si consumimos bastante, pero no estábamos borrachos o lo suficientemente embriagados) nos empezamos a excitar (causas del alcohol) y el me dijo que estaba muy excitado y se iba a masturbar, yo le dije que también me iba a masturbar entonces le dije que me iba a ir a el cuarto del lado para masturbarme (para que cada quien quedara en privado) pero el me dijo que no había ningún problema en que me masturbara delante de el, de todas formas hes como mi hermano y nos tenemos mucha confianza, así que nos desnudamos y nos empezamos a masturbar mientras veíamos la peli (pero cada quien en lo suyo, es decir cada quien con lo suyo haciendo de cuenta que el otro no estaba hay) a mi me pareció normal, como una locura de adolescentes (ademas bajo efecto del alcohol).
La parte mala es la que viene. Cuando nos estábamos masturbando, el paro de hacerlo y me miro entonces yo también lo pare de hacer y le dije: hey que te pasa porque me miras, se supone que cada quien esta en lo suyo; entonces el me dijo que masturbarse no era suficiente para el, yo también le dije que eso no me satisfacía del todo (ya que esa noche tenia planeado tener sexo con mi novia pero ella se fue a su casa como ya les avía contado) entonces el empezó a tocarme mis partes yo le dije ¡ESTAS LOCO QUE TE PASA! y el me dijo no te gustaría que te practicara sexo oral, yo en ese momento de miedo y excitación me quede como mudo entonces el empezó a hacérmelo pero dijo que solo con la condición de que cuando acabara yo hiciera lo mismo con el, y así fue me hizo sexo oral hasta que me vine en su boca y luego cumplí con mi parte y le hice lo mismo hasta que se vino en la mía.
Quedamos exhaustos por lo que nos quedamos dormidos; al día siguiente despertamos juntos en la misma cama y desnudos (y con el recuerdo de lo que avía pasado) entonces nos sentimos como las peores basuras de este mundo, él me dijo olvida lo que paso has de cuenta que aquí no paso nada, yo me vestí y me fui, me siento muy mal, me siento sucio, me siento como un maldito, me siento como una escoria y lo peor es que después de eso casi ni nos hablamos, como que nos evitamos de lo mal que nos sentimos después de eso, ya parecemos 2 desconocidos y eso me duele porque somos amigos de toda la vida, yo he querido hablar con el de lo que paso para aclarar todo pero no me atrevo y le me dice: “no toquemos ese tema recuerda que eso nunca paso” y se larga.
Me he sentido tan mal que ni he sido capas de tener relaciones con mi novia y ella ya se esta preocupando, hasta he pensado en ir a un psicólogo. Díganme lo que paso fue normal ? fue una locura de adolescentes ? o fue porque consumimos alcohol ? estoy muy confundido y no tengo idea de porque dejamos que pasara esto.
Por Pol.

El Feng Shui