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Archive for the ‘amistad’ Category

Una guest house es un lugar donde te sientes cómodo en el extranjero, seas como seas.

Guest House significa “Casa de huéspedes”, INVITADO. Muchos amigos nos han dicho que se sentirían mucho más cómodos si pudieran estar en una casa o apartamento donde compartan con los demás, los mismos gustos y tendencias con libertad.

Es que todos partimos del hecho de que sintiéndonos iguales y acogidos en el extranjero, rodeados de amigos. Cuando hemos comenzado en el año 2007 hemos sido pioneros en Montevideo, Uruguay para acoger a muchos turistas gays del mundo. ¡Han pasado más de 2000 ! en pocos años.

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Nuestros huéspedes han comenzado a conocerse entre ellos y muchos de ellos aún ahora son amigos. Es que han compartido salidas, paseos, bailes en discoteca y te preguntarás ¿cómo es posible entre personas que no se conocen? pues es fácil, los intereses en común y el deseo de conocer un nuevo lugar hacen que DESDE EL PRIMER DIA muchos de ellos se entienden desde casi su llegada.

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Para los más tímidos, nosotros mismos acompañamos en su estadía a los huéspedes que así lo deseen con tours personalzados. Cuenta siempre con nosotros como tus AMIGOS.

Guest House La Puerta Negra en MONTEVIDEO, URUGUAY

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En sintonía con Santa Fe y Tierra del Fuego, el gobierno porteño dispuso una resolución que habilita el matrimonio de personas de diferente o igual sexo con domicilio transitorio en la Ciudad

 
Foto: Archivo / lanacion
 

En sintonía con la resolución de Rosario y la de Tierra del Fuego, el Gobierno porteño dispuso hoy que los extranjeros que lleguen al país en forma transitoria puedan contraer matrimonio con personas de diferente o igual sexo dentro de los cinco días de solicitado al Registro Civil con sólo precisar un “domicilio real precario de referencia”.

Según informa en un comunicado oficial, la normativa fue adoptada por expresa instrucción del jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, y quedó formalizada a través de la resolución número 99 que lleva la firma del subsecretario de Justicia porteño, Javier Buján.

En los considerandos se establece que “la Ley 26.618 se configura cono la garantía útil y efectiva del derecho a conformar una familia, sin que ninguna pauta discriminatoria basada en la orientación sexual pueda oponerse como un obstáculo normativo o fáctico”.

Añade en otro punto que “todo extranjero o extranjera (más allá de su orientación sexual) que ingrese, transite o resida en la República Argentina en algunas de las categorías expuestas por la Ley 25.871 puede celebrar un matrimonio en las condiciones instrumentales desarrolladas por la ley civil y normas complementarias como garantía útil y efectiva de ese derecho, sin que la nacionalidad pueda ser opuesta como un obstáculo normativo o fáctico para su pleno ejercicio”.

En diálogo con LA NACION , el subsecretario de Justicia porteño, Javier Buján, explicó que la intención es avanzar en la “igualación de derechos”, un proceso que se inició con la sanción de laley de matrimonio igualitario.

“Nos basamos en las provincias de Santa Fe y Tierra del Fuego, que ya las aplican. Acá en Buenos Aires había que darle protección a todas las personas aún cuando sean residentes precarios”, dijo. “No puede haber ningún tipo de discriminación”.

La posibilidad de que los residentes transitorios puedan contraer nupcias en las nuevas condiciones está basada en los artículos 14 y 20 de la Constitución Nacional, en las leyes 25.871 (Migraciones) y 26.618 (Matrimonio Civil) y en los decretos 660/11 y 23/12.

Inauguración del nuevo hotel La Puerta Negra en Buenos Aires

Inauguración del nuevo hotel La Puerta Negra en Buenos Aires.
Ven a visitarnos a partir del 1 de Junio del 2014

EL ANTECEDENTE ROSARINO

En marzo último, los jóvenes paraguayos Simón Cazal y Sergio López, de vacaciones en la Argentina, se convirtieron en la primera pareja homosexual extranjera que se casa en el país.Simón Cazal, biólogo, de 31 años, presidente de la organización paraguaya SomosGay, y Sergio López, de 18, se casaron en el registro civil de Rosario, después de varios años de noviazgo.

La pareja pudo contraer matrimonio en Rosario porque existe allí una resolución que tomó como válido el domicilio que declararon al ingresar al país como turistas. De lo contrario, la ley exige residencia fija en el país.

“Este primer casamiento (de extranjeros) no será la excepción”, anunció en el momento de esa boda la legisladora de la Ciudad de Buenos Aires (Frente para la Victoria) y militante por la diversidad María Rachid, que se mostró orgullosa de que la Argentina “sea el primer país que posibilite a todas las parejas extranjeras el acceso al derecho al matrimonio”.

Allí se informó que se trabajaba para que esta medida se aplicara también en la ciudad de Buenos Aires.

Ya en mayo del año pasado, cuando dos extranjeros gays residentes en argentina se casaron en la Ciudad, el presidente de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) , Esteban Paulón, recordó que no todos los extranjeros se podían casar en el país, sino sólo los residentes, pero agregó: “Desde marzo estamos trabajando con la Dirección de Migraciones y el Consejo Federal de registros civiles para que los extranjeros no residentes se puedan venir a casar”.

LA RESOLUCIÓN SEÑALA:

  • Artículo 1º.- Instruir a la Dirección General del Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas, para que en lo sucesivo proceda a admitir en el marco de la solicitudes de matrimonio, sin ningún tipo de discriminación o diferencia respecto de cualquier solicitante, las peticiones de extranjeros no residentes en los términos de su condición jurídica establecida por los Artículos 20 y 24 de la Ley Nº 25.871.
  • Artículo 2º.- Disponer que en lo sucesivo se admitirá como prueba de residencia transitoria la fotocopia certificada notarialmente del pasaporte y/o documento migratorio oficial, que deberá contener domicilio de referencia en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y plazo de estadía mínima y/o permanencia.
  • Artículo 3º.- Instruir en lo sucesivo, que la Dirección General del Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas arbitrará todos los medios necesarios para facilitar los turnos pertinentes a las solicitudes descriptas en el Artículo 1º, con la finalidad de no frustrar el espíritu y la efectivización de la voluntad de los requisitos a cuyos efectos no podrá, bajo ningún aspecto, otorgar turnos con un plazo superior a los 5 (cinco) días.
  • Artículo 4º.- Instruir, que la documentación y los certificados emitidos como consecuencia de esta disposición, no podrán ser discriminatorios, ni contener ninguna pauta que limite de hecho el principio de igualdad ante la ley.

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Quién diga que el tamaño no importa, miente. Porque es evidente que el grandullón podría hacer maravillas con el cuerpo del más pequeño, que como se ve, llega a la altura justa para tenerlo contento.

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Hotel La Puerta Negra re-inaugurará el 1 de Junio 2014 en Buenos Aires, y continuará con su proyecto en Montevideo y Sao Paulo …

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Con todo el entusiasmo del mundo y contando con el apoyo de más de 2000 huéspedes que visitaron nuestras instalaciones en Montevideo, abriremos un nuevo Petit Hotel Gay Masculino en la ciudad de Buenos Aires. El concepto es el mismo que hemos tenido anteriormente: brindarte la calidez de una casa, más que la de un hotel y permitir al huésped HABITARLA al completo, que te sientas protegido y ENTRE AMIGOS, es decir que puedas disfrutar de todas las instalaciones, compartir con otros huéspedes, acompañarte a discotecas, o tours organizados especialmente, contando siempre con el asesoramiento de personas, -como nosotros- del mismo bando y que desean que la pases lo mejor posible en estas maravillosas ciudades.

Viaja con tu  amigo y hospédate en un hotel gay

Chicos gays paseando por la playa

NOS OFRECEMOS PARA:

  • Ser tus anfitriones: Que conozcas sitios de ambiente gay en Buenos Aires, Montevideo y Sao Paulo: discotecas, restaurantes, bares.Ofrecerte comodidad y confort: Habitaciones confortables, y con WIFI gratuito en las mismas.
  • Que conozcas la ciudad, sus ferias y actividades. Recorrer sus calles tranquilamente, ver infinidad de zonas interesantes, en nuestros City Tours personalizados.
  • Te acompañamos a discotecas, bares y lugares de meeting point, si lo deseas.
  • Cenas con amigos: Organizar cenas, compartir juntos y con otros huéspedes.
  • Paseos: Conociendo la ciudad, los barrios, shoppings y lugares de diversión.
  • Transfers: Transportarte desde y hasta la Terminal: Ir a buscarte a la terminal de Bus o al Aeropuerto.
  • Saunas y Disco: Si quieres te acompañamos a Discotecas y/o Saunas cercanas.

En síntesis: estarás como en tu casa, acompañado por amigos, protegido y cuidado en ciudades espléndidas como son Buenos Aires, Montevideo y Sao Paulo.

Algunos comentarios de huéspedes:

Gracias por haber conocido vuestro hotel. He pasado unos días muy felices y -si bien- estaba solo, me sentí siempre muy bien acompañado y agradezco los amigos que allí he conocido. Ahora espero la próxima temporada para volver. Un abrazo. Claudio.

Viajo mucho por trabajo. Antes me alojaba en diferentes hoteles en la ciudad y siempre tenía la esperanza de encontrar alguien con quien compartir después del trabajo.La verdad que nunca tuve suerte y aborrecía estos viajes porque terminada mi tarea no sabía que hacer, me aburría y no veía la hora de volver a casa . Por fin he descubierto lo que buscaba, La Puerta Negra Gay Hotel, un B&B donde me siento contentísimo. Unos anfitriones que te hacen sentir en casa. Muy atentos con todo, y al mismo tiempo, te dejan tu espacio. Puedes compartir una copa de vino con ellos pero también ver la TV tranquilo relajadamente. He conocido gente estupenda allí, con la que he pasado muy buenos momentos; se acabó deambular solo por la ciudad, siempre encuentro algún amigo con el que salir a tomar una copa o dar una vuelta. Ahora siempre me alojo en “La Puerta Negra”, ya soy “ de casa” y me reciben como a un amigo. Angel

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¿Quisieras casarte conmigo, quisieras ser mi pareja de por vida y dejarme amarte y cuidar de ti y juntos formar una hermosa familia?

A veces sucede que uno busca conocer chicos, sales con uno y con otro y con otro y caes en una rutina, en la que no sabes en realidad si algo bueno traerá o solamente incrementará el número de personas en tu profile de Facebook. Mi historia es diferente y la compartiré con todos ustedes porque el amor ha llegado a mi vida de una manera única y espero compartirla con ustedes y que sientan la misma alegría por mi, eso espero al menos. Quiero inspirarlos con mi historia, a que tomen las oportunidades de la vida que se presenten y no tengan miedo, luchen por lo que valga la pena para ustedes. Aquí va mi historia…

Historia de amor gay

De ser buenos amigos a amarnos

Me llamo Gonzalo, tengo 21 años y soy de Surco, estoy a punto de egresar de una conocida universidad, hasta ahora me va bien en mi vida, jugador de rugby en distintas ligas de varios países, primer puesto de mi facultad y uno de los mejores pagados como practicante, hijo honorable que siempre engreído por sus padres (no lo negaré), buen amigo, todo iba bien; sin embargo, lo único que descuide fue mi vida personal, cero chicos en mi vida, no sé si era miedo o era cuidarme a mi mismo de no caer en las manos equivocadas y terminar llorando con un vaso de whisky en la mano tomando para ahogar las penas. A pesar de mi poca travesía en las relaciones y mi absoluta negación al sexo de una noche, mi vida iba tranquila como la de cualquier tipo de mi edad, juergas, alcohol, cigarros y unos besos por ahí…unas caricias por allá.

Llega el verano, abre la famosa tienda española en el jockey, no le doy importancia, si ya tengo ropa y suelo usar prendas de marca de surf o skateboarding, no le di tanta importancia. Un día mi madre me dice “vamos a esa tienda, venden ropa genial y fácil encontramos algo que vaya contigo y te haga lucir más elegante, a los chicos les debe gustar eso y además ya tienes el porte y la pinta, no desperdicies tus años de oro”. Entro a la tienda, me percato de los vendedores, todos con un dejo exquisito y pienso “Este lugar me encanta”. Pasan los minutos, mis ojos se vuelven locos por saber que encontraré en esta tienda del Jockey Plaza y aparece un chico de pelo medio rojizo, blanco, un poco bajo. Cautiva mi mirada, mi corazón se acelera, las palpitaciones se vuelven cada vez más fuertes. Solo pienso: “¿Se fijaría en mi si le hablara? Si tuviera la oportunidad y fuera mi enamorado, me casaría con él.” Lo sigo mirando y todo da vueltas en mi cabeza, siento una presión en el estómago, algo agradable y me voy contento de la tienda, con ganas de regresar sólo para verlo.

Pasan los días, vuelvo y no lo encuentro, me pongo algo triste. Me agrega a Facebook un compañero de la universidad y me dice que va a entrar a trabajar a esta tienda y yo le digo wow y le conté mi gusto por esta persona. Cosas raras suceden y el chico de mi universidad lo conoce y me consigue su PIN y me da su nombre. Luego, me comunican que él se regresaba a su país, yo triste me voy a tomar a una reunión y al día siguiente que se supone ya no estaba en Perú, me lo encuentro en el Jockey Plaza y lo admiro, lo veo, mi corazón vuelve a palpitar. Días después, me armo de valor y yo lo agrego a mi BBM, temeroso que no me haga caso o sea un creído, no le hablo. Voy a una reunión y me tomo unas copas, de regreso a casa le escribo “Hola”, él me responde todo amable y empezamos a conversar. Para esto, a él le dijeron que yo estaba comprometido con un doctor y a mi me dijeron que él estaba a punto de casarse, ninguno de los dos sabemos porque nos dijeron eso. Una cosa lleva a otra y le hago saber que me impactó desde el primer momento que lo vi y que no dejo de pensar en él desde ese día.

El Feng Shui

Nos enamoramos, nos hacemos novios como diría él. Yo, quien nunca hago público nada en Facebook, lo hago público, por primera vez en mi vida, hago público mi amor por otro hombre, a pesar del ¿qué dirán?, pienso que él lo vale, vale la pena hacerlo porque no tengo vergüenza de este amor que siento por él. Y seguimos adelante, vienen las conversaciones por Skype todas las noches, por BBM, las llamadas a celular directas, nada importa con tal de escuchar su voz, saber que está bien, saber que la distancia no es un problema para nosotros. Seguimos conversando, me sigue enamorando y yo a él igual, nos volvemos uno solo.

Un día le digo que pienso darme un viaje a verlo a Colombia, no reacciona como esperaba y pienso ¿será que se aburrió de que estemos en países diferentes? Me entran las dudas, tengo miedo de perderlo; luego, me suelta la gran sorpresa: viene a Perú por un tiempo largo. Mis ojos se llenaron de lágrimas, me sentí el hombre más suertudo del mundo, Dios me regresaba a mi amor a Perú.

Pasaron los días, tuvimos nuestras primeras discusiones por celos y malos entendidos, se solucionaron, cuando estas verdaderamente enamorado, estas peleas no tienen sentido y lo único que importa es aferrarse al amor que tienes por él y dar lo mejor de ti y hacerlo feliz. Una noche, debido a un favor a mi mejor amiga termine en un bar gay rodeado de chicos muy atractivos, lo único que pensé fue en él, no me interesó las señas que pude recibir de alguno de ellos, solo me importaba él y se lo hice saber al día siguiente con todos los mensajes que le dejé. Ahora que llega mi enamorado a Perú, se lo que en verdad quiero, quiero hacerlo feliz y quiero compartir el resto de mi vida a su lado, quiero tener la posibilidad de tener una familia con él, luchar por ello, cuidar de él y compartir todo con la persona que amo.

Amor, si lees todo esto, solo quiero decirte que eres único, increíble, humilde, gentil, amoroso, perseverante, un luchador y que estoy completamente enamorado de ti. No hay palabras para expresar todo lo que siento por ti y todo lo que inspiras en mi y significas en mi vida. Solo puedo terminar esta historia, haciendo lo correcto y es lo siguiente: Amor, mi ratón, mi mono hermoso ¿Quisieras casarte conmigo, quisieras ser mi pareja de por vida y dejarme amarte y cuidar de ti y juntos formar una hermosa familia?

Espero que esto les de fe a muchos, Dios nos pone personas en nuestros caminos y sólo es cuestión de nosotros de darnos cuenta. Llamo a todos a que aún crean en el amor….peco de romántico a mi corta edad, pero soy muy feliz siendo quien soy, más humano menos perfecto más feliz.

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REF: El Blog de Gabriel J. Martin
Desayuno desnudo con mi pareja

Desayuno desnudo con mi pareja

Somos tíos. Y, de nosotros, ya se sabe lo que se dice: que somos muy visuales. Que si nos fijamos mucho en el aspecto físico y que se nos seduce por los ojos (eso dicen). Pero es que, además, no somos tíos cualesquiera, sino gais.

Nosotros, además, tenemos muy entrenada nuestra capacidad de análisis visual. Desde muy pequeñitos, cada vez que entrábamos en cualquier espacio: zoooooom…, hacíamos el escaneo de los presentes y averiguábamos su actitud (y cómo nos tratarían) casi tan sólo con mirarles. Pensábamos: “-éste es el niñato que me pegará, éste el empollón que quiere ser amigo de todo el mundo porque nadie juega con él, ésta la típica niña que sólo está interesada en gustar a los chicos…”. De un vistazo, y con muy poco margen de error, sabíamos de qué iban los demás. A eso es a lo que yo llamo “tener entrenada la capacidad de lectura del lenguaje no verbal”. Así pues, hombres y, además, hombres con esa capacidad tan entrenada, es lógico que confiemos mucho en la información no verbal que nos llega de los demás. ¿Explica esto que le demos tanta importancia al aspecto físico? Sí… no, bueno… hace falta un poco más de análisis.

El aspecto físico de un gay es…

El aspecto físico de un gay es muchísimas cosas a la vez aunque, quizá, principalmente cuatro: un mecanismo compensatorio (para algunos), un elemento identitario (para muchos), un arma de cortejo (para casi todos) y un elemento descriptivo (del que no solemos ser conscientes).

1.       Un mecanismo compensatorio: Alan Downs, en su “The Velvet Rage” nos dice (p. 20) “…we decorate the world. We decorate our lives. We decorate our bodies. And we do it all in a effort to hide our real selves from the world. […] We specialize in makeovers of all types and sizes. We’re professionals in remodeling ugly truths in high-fashion dreams.” (“…decoramos el mundo. Decoramos nuestras vidas. Decoramos nuestros cuerpos. Y lo hacemos todo esforzándonos en esconder del mundo nuestros auténticos seres […] Nos especializamos en maquillajes de todo tipo y magnitud. Somos profesionales del remodelado de verdades incómodas para convertirlas en sueños de alta gama.”). Con ello, Downs muestra que, para muchos hombres gais, el aspecto físico funciona como mecanismo compensatorio de una vergüenza que aún sigue instalada en sus corazones. Digamos que un hombre gay con mucha homofobia interiorizada, alguien que todavía no ha sido capaz de superar el sentimiento de inferioridad con el que le hicieron crecer, siente la compulsión de mostrar una fachada maravillosa al mundo mediante la cual compensar la vergüenza que aún siente de ser ese “maricón de mierda” que le gritaban en la escuela de pequeño. Esa fachada puede incluir multitud de elementos que van desde una profesión aparentemente glamurosa, una cultura apabullante, saberlo todo sobre cine sueco o un cuerpo (o cutis, o vestuario) que deslumbre.

2.       Un elemento identitario. Si no había bastante con punks, rockers, heavies, mods, hipsters y góticos, los gais, además, añadimos un puñadito de tribus más al panorama. Tribus que, mira por dónde, basan gran parte de sus señas de identidad en el aspecto físico: bears, leathers, skins, twinks, musculocas y demás. Muchos hombres gais compartimentan su modo preferente de interactuación basándose en estos esquemas tribales hasta extremos realmente exagerados (“si no tienes barba, no te hablo” ¡tócate los huevos!). Cass, en su modelo sobre el proceso de asunción de la orientación sexual La odisea del gay, habla de la etapa de “tolerancia” donde uno acepta que es gay y comienza a relacionarse con otros hombres homosexuales. Al hacerlo, uno intenta conocerse a sí mismo a través de lo que aprende sobre la homosexualidad en lo hombres con los que se relaciona. Así, salir a la búsqueda de referentes en la “cultura gay” favorece que se repitan muchos comportamientos estereotipados (es el precio que se paga por encontrar referentes). Por ambas razones (la búsqueda de referentes y la inclusión de uno mismo en un grupo/tribu), el aspecto físico juega un papel que no debe soslayarse.

3.       Un arma de cortejo. Esa barbita de tres días, esa camisa bien desabotonada, tu brazo tan fuerte y ese tatuaje en un lugar indecente, muy probablemente ayuden a que otros hombres se sientan atraídos por ti. Las melenas largas de los leones, los puntos de color en las plumas del pavo real, los cuernos enormes de los ciervos, todos son elementos que ayudan al cortejo, ¿por qué iba a ser diferente en los seres humanos?

4.       Un elemento descriptivo. Como he apuntado en el inicio, tenemos muy entrenada la capacidad de análisis del lenguaje no verbal y eso influye mucho en la importancia que damos a nuestra imagen. Si con sólo mirar a alguien ya eres capaz de hacerte una idea bastante aproximada de cómo podría ser su personalidad, ¿qué no sucederá cada vez que te mires en el espejo? Si sientes que la imagen reflejada representa a tu personalidad, estupendo, pero si en lugar del hombre dinámico y alegre que sabes que eres, el espejo te devuelve la imagen de alguien serio y aburrido, es natural que sientas un conflicto entre lo que sabes que eres y lo que aparentas ser. Podríamos llamar “tener estilo” a que tu aspecto represente claramente tu personalidad. Así, digamos que es natural que, para hombres como nosotros (con esa habilidad tan entrenada), podamos percibir con facilidad la discordancia entre lo que somos y lo que aparentamos y que esa discordancia nos genere conflicto y malestar con nuestra imagen.

Ya sea como mecanismo compensatorio de la vergüenza, como elemento identitario, como arma de cortejo o como forma de expresión, el aspecto físico tiene más importancia psicológica de la que, a menudo, le otorgamos. El aspecto físico es una de nuestras dimensiones como seres humanos y es tan estúpido obviar su relevancia como el darle una importancia desmedida. En este sentido, el problema se produce cuando, como en el caso de actuar como mecanismo compensatorio, nuestra autoestima depende de nuestro aspecto. De ello hablaremos más adelante.

Hay cosas que no ponemos en valor.

Sería absurdo pensar que una comunidad como la de los hombres homosexuales, de la que formamos parte tantos y tantos millones de hombres con biografías tan diversas, con niveles educativos tan diversos, con aspiraciones, experiencias y vivencias tan diversas (etc.) sería una comunidad en la que todos tuviéramos gustos estéticos semejantes. Sin embargo hay quien se cree eso de que determinados modelos nos representan a todos (y a los gustos de todos) de manera que se frustran mucho si ellos mismos no encajan en ese perfil. Aquí cabe destacar dos errores fundamentales. El primero de estos errores tiene que ver con no cuestionarse las propias incongruencias. Te cabreas porque los demás consideran muy atractivo a un tipo de hombres … que es el mismo tipo de hombre que te pone palote a ti. Así que, el problema, tal vez sea más bien el darte cuenta de que tú mismo no eres como los hombres que te atraen. En ese caso, quizá sería bueno que le dieras un vistacillo a cómo anda tu autoestima para que puedas superar este conflicto tuyo. El otro error frecuente es creer que solamente determinado tipo de hombres son atractivos para los demás cuando la realidad es bastante diferente. No es algo que diga yo, muchos otros autores que trabajan con público gay lo reconocen. Joe Kort el autor de “Ten smart things a gay man can do” (traducido por “Diez consejos básicos para el hombre gay” de editorial Egales), dice (p.183): “En la comedia de humor absurdo El Ritz, el autor teatral gay Terrence McNail presenta un estereotipo muy popular en el mundo gay: el chubby-chaser. Alguien a quien conozco fue rechazado en una primera cita porque su relación altura-peso era demasiado proporcionada; el otro hombre le dijo: “Sólo me ponen los gorditos”. También está la comunidad bear, donde ser velludo y rudo es un rasgo muy valorado. Shan Carr, una humorista lesbiana que suele actuar sobre todo en locales gais, bromeaba en una ocasión diciendo que se sentía mal consigo misma comparándose con los gais. Están todos tan musculados, y mira cómo comen, decía. Y ahí estaba ella, con sobrepeso, picando cualquier cosa en un restaurante de comida rápida. Luego fue a una convención de bears y, al ver que había un montón de hombres que estaban incluso más gordos que ella, se puso a gritar de alegría: ¡voy a ponerme el bikini! ¡Por una vez, soy la maldita sílfide de la piscina! Incluso existen organizaciones para jóvenes a quienes les gustan los hombres mayores. ¡Una vez atendí a un hombre de 40 años que me confesó que ni siquiera se fijaba en un hombre que tuviera menos de 70! En nuestra cultura existe una gran diversidad. Sólo hay que salir para comprobarlo. Ciertamente, encontrar a alguien puede resultar difícil, pero eso puede que lo haga incluso más gratificante”.

Suelo decir que hay un mantra que debes repetirte una y otra vez: “Juan (o Jose, o Manuel, etc.): tú tienes tu público” ¡y sal a buscarlo! Porque no puedes caer en el error de pensar que solamente los que tienen una pinta determinada, podrían tener oportunidades para ligar. Tú, por muy específico que sea tu aspecto, seguro que tendrás hombres a los que gustar. Quizá no coincidáis en el “le gusto y me gusta” a la primera, pero sigue probando hasta gustarle (mucho) a alguien que también te guste (mucho).

Y es que ésta es una de las cosas de las que los gais deberíamos estar orgullosos y que deberíamos poner en valor: en esta comunidad, todo el mundo tiene su público y, frente a los clichés publicitarios, la realidad de nuestra comunidad es que el deseo sexual puede experimentarse hacia hombres de todo tipo y condición.

Tu autoestima, tu aspecto físico y tú: un par de preguntas.

Tu autoestima no es un elemento monolítico sino que está formada por varias áreas que, juntas, contribuyen a que sientas respeto por ti mismo, que te sientas valioso, que te consideres alguien digno. Hay mucho escrito sobre la autoestima (basta con ver la entrada de este término en la wikipedia) pero nos basta con la división cuádruple que suelo emplear: autoconcepto, autorreforzamiento, autoeficacia e imagen.

  1. El autoconcepto es la idea que te has formado acerca de quién eres.
  2. El autorreforzamiento tiene que ver con los premios y castigos que tú mismo te administras, con las cosas buenas o malas que crees merecer.
  3. La autoeficacia se refiere a tu convicción acerca de tu capacidad (o incapacidad) para llevar a cabo determinadas tareas o desenvolverte bien (o mal) en determinados ámbitos.
  4. La imagen personal tiene que ver con tu aspecto físico y si éste es valorado por ti y por quienes te rodean.

La primera pregunta que debes hacerte es: ¿de todo esto, lo más importante es mi imagen? O, de otra manera: ¿mi imagen es más importante que todo lo que soy, todo lo que sé, todo lo que puedo hacer? Todo el mundo contesta: “¡no!” a esta pregunta pero, lamentablemente, no siempre pueden seguir manteniéndolo cuando indagas y resulta que dedican una enorme cantidad de esfuerzos prioritarios a mantener una estética. Su asistencia al gimnasio va mucho más allá del mantenerse en forma (y seguir siendo capaz de correr durante media hora), especialmente cuando comienzan con dietas hiperprotéicas (y complementadas con potingues varios de esos que te acaban perjudicando el hígado) para tener una musculación bien visible. Eso por no hablar de cuando usan esteroides que les ponen en riesgo el funcionamiento de sus testículos o el hematocrito. Luego están los que sólo saben dedicar horas a la peluquería, la depilación y al ir de compras para estar “a la moda”. Si eres capaz de cualquiera de estas cosas y caes en una situación de desequilibrio, hazte un favor y no te mientas: de entre todos los elementos de tu autoestima, tu imagen personal es tu prioridad y, por tanto el más importante para ti.

En ese caso, la segunda pregunta a hacerse sería: ¿qué es lo que piensas acerca de ti mismo si resulta que tu aspecto físico es más importante que todas las demás cosas de tu persona? Porque, si lo que recibes a costa de tener un aspecto físico determinado es mejor que lo que recibes  (por ejemplo) de tus relaciones sociales, quizá tenemos un problema ya que, (tercera pregunta): ¿te has dado cuenta de que das la mayor importancia a, precisamente, lo más cambiante e impermanente que tienes? ¿Te has dado cuenta de que sólo lo puedes mantener en forma óptima a costa de enormes esfuerzos? Ten poderío .

          Cuando nuestra autoestima ha estado tan tocada a lo largo de los años, muchos de nosotros desarrollamos una estrategia de gratificación y refuerzo basada en el sexo. Cada ligue se convierte en el azucarillo con el que nos premiamos a nosotros mismos. En realidad, no estaría nada mal siempre que hubieran otras áreas de gratificación en nuestras vidas. De hecho el problema se produce, precisamente, si no hay otras áreas de gratificación en nuestras vidas ya que es, entonces, cuando el aspecto físico y las gratificaciones que éste nos proporciona mediante el ligoteo, se convierten en un hándicap… como le sucedió a un paciente mío que, afortunadamente, lo supo reconducir.

Él llegó a mi consulta un martes por la tarde y me dijo que venía porque tenía problemas para ligar y que eso le generaba mucha ansiedad y miedo a la soledad. Era un hombre guapo, con unos ojos preciosos y se notaba que hacía ejercicio aunque sin llegar a ser un modelo. Lo primero que hice fue evaluar su red social:

–   Ah, bien, tengo muchos amigos.
–   Guay… ¿qué habéis hecho este fin de semana?
–    Bueno … no, nada. Es que mi mejor amiga está trabajando en Argentina… y tengo una pareja de amigos que ya no los veo tanto como antes y…
–    ¿Y qué hicisteis el finde anterior?
–    No, bueno, en casa viendo series.
–    Bueno… ¿y el fin de semana anterior al anterior?
–    Salí … salí solo y di una vuelta el sábado por la noche. Pero no ligué…

Empezamos bien (pensé). Trabajamos varios meses sobre una “verdad como un templo”: si no tienes una buena red social, es normal que estés obsesionado con echarte novio para paliar esa soledad. Sin buenos amigos, te desesperas por tener novio.

Este hombre recuperó amistades, hizo cenas en casa, quedó para el cine, salió de copas acompañado, fue de excursión… y, una tarde, llegó exultante a mi consulta:

–  Gabriel, ¡estoy muy contento!
–  ¿Y eso? Jejejeje, ¡qué bien!

Entonces me contó que ese fin de semana lo había pasado con aquella pareja de amigos, que habían ido los tres a un pueblo del interior donde estuvieron alojados en una casa rural con todos los lujos. Habían estado de ruta cultural, spa, buen comer, buen dormir… al día siguiente (el domingo) habían estado de paella en el puerto olímpico y luego fueron a un local de ambiente que abre temprano. Entonces, mi paciente:

Yo estaba tan relajado, tan tranquilo… mi autoestima ya no depende de ligar o no. Mi autoestima viene de relacionarme bien con la gente que me importa, de saber que soy un buen profesional, un buen hombre, un buen amigo. Estaba tan a gusto después de estar con mis amigos en la escapada al pueblo y la paella al solecito… que me daba igual que un desconocido me dijera “sí” o “no”. Así que me dediqué a saludar a todo el que entraba por la puerta del local. Les saludaba, me contestaban, les preguntaba el nombre, me presentaba, les daba conversación… como no era (ya) una cuestión de vida o muerte para mí y me daba igual su respuesta, me atrevía con todo y con todos. Que me contestaban bien, estupendo. Que me contestaban mal, estupendo, ¡todo era estupendo! Yo me repetía siempre “fulanito, tú tienes tu público”.  Y, claro, yo estaba tan simpático y tan relajado, que los chicos me daban conversación, se tomaban algo conmigo… hasta que apareció él y, bueno, desde el primer momento hubo atracción: conversamos y no me corté un pelo para preguntarle si quería venir a mi casa y… buf, ¡tembló el edificio del polvazo que echamos!

Hablamos de las claves de su éxito, que no fueron otras que su autoestima (que ya no dependía de la aprobación por parte de sus ligues esporádicos sino de aquello que debía depender), su tranquilidad (que provenía de saber que un ligue esporádico no era un asunto de vida o muerte y de saber que siempre hay alguien a quien le gustarás) y de que, su autoestima y su tranquilidad, enviaban señales no verbales que los demás interpretaban positivamente y que hacían que quisieran acercarse a él (“un hombre que se ve tan seguro de sí mismo, debe ser un hombre que merezca la pena“).

          Y este es el “truco”, quiérete, cuida tu autoestima y veras que –al final- tú también encontrarás hombres interesados en ti. Quizá no ligues velozmente pero, desde luego, ligarás. Curioso, ¿verdad?: tanto esfuerzo para potenciar el ligue como herramienta para mejorar nuestra autoestima y, al final, resulta que la autoestima es la mejor herramienta para mejorar nuestra capacidad de ligar. Curioso, muy curioso… ¿verdad que sí? Pues de eso se trata, de tener “poderío”: la autoestima alta y “arte” para relacionarse. No te hará falta más.

Rebélate, maricón.

Al final, ¿te has dado cuenta de que si no te ves “guapo según los clichés” te sientes inseguro y que, si te sientes inseguro, no podrás mantener una conversación interesante o no serás capaz de hacer propuestas cachondas para un buen rato de cama porque no te encuentras sexy? ¿Te das cuenta de que un cliché te está limitando cuando ese cliché es lo último que importa?

Tu aspecto físico puede que sea lo primero que vean los demás pero será lo último que ayudará a que mantengas una relación con alguien que merezca la pena. Es paradójico que lo primero que se ve resulte ser lo último que verdaderamente importe. Pero también es cierto que tú mismo puedes estar colaborando en mantener círculos viciosos. Si te quejas de que “todos los gais son iguales porque todos se fijan nada más que en el físico” probablemente tú también tengas un problema porque (a) tú mismo sólo te fijes en esos que “van de guapos y buscan guapos” cosa que significa que (b) tanta experiencia en la vida no te ha servido para nada porque (b1) sigues buscando al mismo tipo de hombre y (b2) no has aprendido a detectarlos y alejarte de ellos rápidamente. Puedes negarlo toda las veces que quieres pero, si te sigue pasando, es –obligatoriamente- porque tú sigues haciendo algo mal. Si “todos” aparentemente buscan la guapura, ¿por qué no eres más listo tú y buscas a los que tienen algo más?

Una amiga, Nuria (muy sabia ella), pasaba calvarios para poder bajar de peso (siempre estuvo en la franja del sobrepeso) y le creaba mucha inseguridad con los hombres verse gorda. Hasta que, un día, harta de privaciones que le servían sólo para bajar un par de kilos, se preguntó a sí misma: “- Nuria, ¿tu querrías un hombre a tu lado al que sólo le gustases estando delgada?”. Como ella es una mujer inteligente, se contestó a sí misma “no, ¡claro!”. Y decidió que iba a ser ella misma y quien no la encontrase atractiva, estaría filtrado como un “tú no me mereces la pena”. Hoy ya no está obsesionada con sólo vestir una talla determinada, lleva más de una década siendo muy feliz con su marido y tienen dos hijas para comérselas (y su propia empresa, una casa en el campo, un montón de amigos, proyectos…).

Pero no sólo te animo a que cuestiones los clichés si (supuestamente) van en tu contra. También te animo a que lo hagas incluso si los demás te consideran atractivo, y te explico porqué. Cada vez que alguien me dice “¡qué guapo eres!” y se queda ahí, me pongo de mala leche. No me refiero a cuando alguien me hace un cumplido, sino a cuando repite una y otra vez lo mismo y cree que así conseguirá algo conmigo sin molestarse en conocerme algo más en profundidad. Ante hombres así, no sé para qué habré recorrido tanto mundo, ni para qué habré estudiado tanto a lo largo de mi vida. Ni para qué habré aprendido a escuchar a los demás o a superar adversidades. Cada vez que siento que alguien me valora solamente por mi aspecto físico, me cabreo y me dan ganas de no volver a hablarme con él. Ni siquiera para follar lo quiero porque, si sólo es capaz de ver lo aparente, debe ser un soso de cojones en la cama. Te propongo que hagas tú lo mismo. Si alguien sólo sabe valorarte por el aspecto exterior y no se molesta en abrir el “precioso envoltorio” para ver que dentro hay algo todavía mejor, ¿para qué molestarte tú en perder tu tiempo con él? Al fin y al cabo, es probable que se trate de alguien que quiera remendar su propia autoestima cazando a alguien de quien sólo parece importarle que “es guapo” (¿para lucirlo?).

Alguien tiene que dar el primer paso para romper este círculo y si lo das tú, habrás ganado el elemento sorpresa que te pone por delante de los demás. La próxima vez que alguien te diga que eres muy atractivo, contéstale con algo así como “– yo no soy un ¡qué guapo!, yo soy un ¡y, además, te cuidas!”. Porque sí que te cuidas y te gusta verte mono y llevar ropa bonita. Porque cuidarse es una forma de gratificarse así como también lo es dedicar dinero a comprarte ropa que te sienta bien: ¡te lo mereces! Eso es autorreforzamiento: premiarte y comprarte una colonia que te gusta o regalarte un tratamiento facial, o un buen corte de pelo, o una chaqueta preciosa. Pero no lo haces para parecer guapo ni para estar sexi. Lo haces como premio por lo buen tío que sabes que eres… ¡y aquí está la diferencia! Primero sabes que eres buena persona, que tienes valores y un mundo interno inmenso para compartir. Y, secundario a ello, te premias con ropa que destaca tu figura o con sesiones de deporte que te hacen estar más ágil (y, de paso, sexi). O lo haces para tener una piel sana… o para que tu aspecto sea un escaparate exacto de tu personalidad. Pero jamás serás un “qué bien viste pero sin nada por dentro”.

Huye de los que sólo te miran por fuera por mucho que lo de fuera tuyo sea realmente atractivo. Quien te juzga exclusivamente por tus pintas tanto si es para echarte de su lado como para pedirte una oportunidad de acostarse contigo, es gente que no sabe (o no quiere) ir a conocer a la persona. Y quien no quiere (o no sabe) acercarse a una persona para conocerla, no suele ser gente de fiar (te lo aseguro).

Cuídate porque te quieres y quiérete mucho (pero mucho), maricón.
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Mi primer beso a un hombre

Amor entre hombres

Beso entre hombres

Comienzo aclarando que no era mi primera relación con un hombre.

Cuando tenía 18 años solía ir al centro de la ciudad después de estudiar pues me gustaba mucho ir al centro a caminar,  solía cada tanto sentarme en alguna plaza para descansar pues caminaba mucho, me gustaba ver a la gente caminar, observar que hacía, con quienes iban acompañadas, como iban vestidas, ver a la gente en las plazas como se comportaban, ver a las parejas jóvenes o las mayores, pero más que nada siempre me interesaban las personas mayores, mayores de 50 años, me excitaban los hombres mayores, con panza, pelo canoso, entre pelados o pelados; si un hombre mayor me miraba me ponía como loco, me empezaban a traspirar las manos, no podía disimular lo excitado que me ponía.

Un día sentado en una plaza pasa un señor de unos 60 años, me miro y pensé… pues no está nada mal, el señor dio un vuelta entera a la plaza y termino sentado a mi lado, resultaba ser un señor  de mi misma nacionalidad que vivía en Canadá, pues comenzamos a hablar y los dos nos dimos cuenta que era lo que nos gustaba sexualmente hablando claro, nos levantamos del banco y comenzamos a caminar, cuando llegamos a un sitio me dijo… quieres entrar?

Nunca había entrado a un hotel, pues entramos, comenzamos a quitarnos la ropa y en un momento comenzó a besarme todo el cuerpo hasta que llego a mi boca, empezó a besarme en la boca y me gustó tanto que volvimos a repetir  dos días más tarde y así  una o dos  veces a la semana durante un mes, pero lo peor fue cuando me dijo que tenía que volver a Canadá donde vivía, me sentí  muy mal, me dije que nunca más lo vería, eso me molestaba mucho, fue mi primer beso a un hombre.

Mis padre me notaron muy deprimido, casi no comía, estaba muy mal, ya no lo volvería a verlo, pues resulto que al año siguiente lo veo caminando por el centro de la ciudad y ya no quise volver a estar con él,  y resultó que él me reconoció  y me habló en la calle, me dijo que me conocía, que habíamos estado juntos el año pasado, pero yo no quise reconocerlo y no quise volver a estar con él, fue la primera vez que besé a un hombre, fue la primera vez  que acaricie a un hombre, fue la primera vez que un hombre me acarició, no quería pasar por lo mismo para después perderlo, pues me quede con el recuerdo de  ese primer beso que tanto me gustó, mi primer beso a un hombre.

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