Historias de amor entre hombres – Amor en el lago

Mi primera experiencia gay en el lago

Maravillosos momentos vividos en el lago

Amigos compartiendo momentos de desnudez en el lago

Cuando tenía 14 años un amigo me llevó a un sitio donde iba mucha gente a bañarse, era un  pequeño lago cerca de mi casa.

Allí había mucha gente de todas las edades, yo no sabía nadar pero iba con mi amigo porque quería aprender.

Cuando llegamos a la orilla ví  que a unos metros de la orilla  había un hombre de unos 45 años, grande,  negro y robusto al cual conocían todos. Era un hombre muy guapo de un bonito color café. Estaba sobre un flotador que era una goma de camión.

Este hombre, viendo que yo no me  atrevía a entrar en el agua,  me dijo que podía entrar que él me prestaría el  flotador en el cual él estaba pero   me dio miedo y no lo hice.

Al cabo de un rato fuimos a una  parte del lago donde había una  roca sumergida  donde la gente se ponía de pie  porque no era profundo,  ahí sí que me metí  porque se hacía pie.

El hombre del que antes hablé, el negro y fornido, estaba de nuevo allí y me dijo: vamos a jugar a un juego :  abre las piernas y yo pasaré por debajo de ti bajo el agua.

Así lo hice, abrí las piernas y él se metió bajo el agua y paso por debajo de mí;  lo hizo varias veces  y en un momento el roce de este hombre pasando debajo de mí hizo que empezara a tener una erección.

Me estaba rozando de una forma muy extraña, yo pensé que era por su cuerpo robusto, era muy robusto, poco a poco empecé a sentirme muy excitado y me di cuenta que no era un simple roce cuando me tocó con una de sus manos el pene .

Después  de tocarme una vez y  ver que yo no reaccionaba  de  forma negativa me agarró el pene y ya no  lo soltó.

Pero el juego no terminó ahí, él robusto negro volvía a pasar por entre mis piernas una y otra vez  hasta que termino haciéndome una mamada bajo del agua.

Yo estaba supercaliente mis hormonas de 14 años estaban desatadas , el negro me invita a irnos de allí, fuimos en  medio de un  campo  cercano rodeado de cañaverales que impedían ser vistos desde fuera.

Estuvimos no menos de una hora, me hizo disfrutar brutalmente, tenía una boca muy buena y mejor culo.

Me la mamó largamente disfrutando y haciéndome gozar  como un loco y después disfruté de su culo  hermoso, duro y complaciente.

Volvimos a ese sitio en el medio del campo por lo menos una vez a la semana, durante todo el verano y así durante tres  veranos seguidos, fue mi primera relación con un hombre.

Autor Julio P.

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